¿Qué es la autoconfianza?

El término “confianza” o “autoconfianza”, es uno de los términos más utilizados tanto por deportistas como por entrenadores a la hora de explicar picos en el rendimiento deportivo de todas las especialidades. Es quizás, la variable psicológica a la que más se recurre, sin embargo, su definición o descripción no resulta tan sencilla cuando se le pregunta a los propios deportistas.

Autoconfianza es el término que empleamos en el ámbito de la Psicología del Deporte, para referirnos a la confianza que un deportista tiene en sus propios recursos para alcanzar el éxito, o de una manera algo más concreta, la confianza o convicción que una persona tiene para ejecutar una determinada conducta de forma exitosa, para alcanzar un resultado determinado.

Como podemos extraer de esta definición, la autoconfianza hace referencia a las expectativas respecto a lo que uno puede hacer para llevar a cabo una determinada acción o para alcanzar un determinado objetivo.Se trata, por tanto, de un estado interno, basado en el conocimiento y la interpretación que hacemos de los recursos de los que disponemos, las dificultades a superar y de las estrategias más útiles a la hora de ejecutar una acción o alcanzar un objetivo.

En esta interpretación, entra en juego la percepción de control de la situación por parte del deportista, que evalúa y valora sus recursos, posibilidades, limitaciones y las posibilidades que tiene de superar la situación para alcanzar el éxito. Al tratarse de una valoración interna, es fundamental entrenar con el deportista para que esta valoración sea lo más realista y objetiva posible, escapando así de los extremos, de las valoraciones extremadamente “optimistas” o las extremadamente “pesimistas”.

 

¿Qué nos encontramos en la práctica?

Así, es muy habitual encontrarnos con deportistas con niveles muy bajos de autoconfianza porque subestiman sus capacidades, los recursos que tienen para competir o sus posibilidades para lograr el éxito en una competición. Estos deportistas, infravaloran sus capacidades físicas o técnicas, atribuyen sus éxitos a factores externos como la suerte y muestran un pesimismo infundado ante las situaciones u objetivos a afrontar.

En el otro extremo, podemos encontrarnos con deportistas que muestran hacia el exterior niveles muy altos de autoconfianza, valorando sus recursos y capacidades por encima del nivel real, mostrando un optimismo exagerado en relación a sus opciones de éxito y atribuyendo sus fracasos o malas actuaciones a factores externos, negando sus errores o sus propias debilidades.

En ambos casos, es fundamental trabajar con el deportista para que aprenda a valorar de la forma más objetiva posible (basándose en hechos, datos y análisis) sus recursos, opciones de éxito y dificultades que se va a encontrar y tendrá que afrontar. Es decir, se trata de que los deportistas tomen conciencia de forma realista de sus recursos, debilidades, opciones de éxito, etc., y sepan cómo usarlas para afrontar sus objetivos, en lugar de creer ciegamente que siempre van a ganar o que no van a cometer errores, creando una sensación de “falsa confianza”.

Manu Santos dando           indicaciones a un jugador

 

Influencia de la autoconfianza en el rendimiento deportivo

La falta de autoconfianza, suele ser una de las principales culpables a la hora de justificar el bajo rendimiento deportivo en competición, pero como casi siempre, todo empieza en el entrenamiento. Crear un estado equilibrado de autoconfianza en el deportista empieza en el entrenamiento, y es fundamental que así sea para trasladarlo después a los momentos de competición.

Niveles bajos de autoconfianza durante el entrenamiento, pueden hacer que el deportista perciba las tareas de entrenamiento como “imposibles” o que exceden sus capacidades o habilidades, haciendo que el deportista abandone o se resigne al fracaso en dichas tareas, o que incluso llegue a perder adherencia al entrenamiento huyendo o evitando el fracaso en esas tareas.Esto tendrá una influencia claramente negativa en la competición, ya que el deportista interpretará que no tiene las habilidades o recursos suficientes para afrontar las dificultades que surjan, tal y cómo le ha sucedido en los entrenamientos.

Por otra parte, niveles muy altos de autoconfianza, pueden llevar al extremo contrario. Si el deportista considera que ya tiene los recursos suficientes para afrontar con éxito las competiciones venideras, probablemente no se ejercite ni realice las tareas de entrenamiento con la intensidad, atención y nivel de ejecución adecuadas, lo que, con toda seguridad, tendrá sus consecuencias en el momento de afrontar la competición.

Esto es muy habitual en deporte, dónde con relativa frecuencia, un rival muy inferior es capaz de vencer a otro muy superior, debido a que un exceso de autoconfianza, hace que el deportista no entrene o prepare la competición con los niveles de esfuerzo, energía, activación, concentración y ejecución necesarios, igualándose las fuerzas y facilitando que un contendiente con menores recursos pueda llevarse la victoria.

Ya durante la competición, la autoconfianza, suele ser un factor diferencial ante los momentos de dificultad o los momentos decisivos de la misma. Suele ser habitual, que incluso los más grandes deportistas, tengan problemas de autoconfianza en momentos de la competición en los que encadenan varios errores, en los que hay un elevado nivel de presión, o en los que la resolución del encuentro es inmediata. En todas estas situaciones, el factor estrés entra en juego, afectando y generando dudas en el nivel de autoconfianza del deportista, y en consecuencia en su nivel de ejecución, precisión y eficacia.

Así, no es raro ver fallos de ejecución a la hora de anotar un tiro libre en tiradores con buenos porcentajes, dobles faltas en grandes sacadores a la hora de cerrar un partido o incluso situaciones en las que deportistas “evitan” o “huyen” de la situación por falta de autoconfianza o incapacidad para gestionar esa situación de estrés (p.e. no querer lanzar en una tanda de penalties siendo un buen lanzador).

En este sentido, un nivel de autoconfianza equilibrado, actuará como factor de protección contra ese estrés, facilitando que el deportista mantenga la confianza en sus capacidades, en su ejecución y en sus posibilidades de éxito, analizando las situaciones y afrontando las dificultades como retos accesibles y no como amenazas insuperables.

 

¿Cómo trabajar la autoconfianza?

Como hemos visto hasta ahora, la autoconfianza es una variable psicológica de carácter subjetivo que influye directamente en el rendimiento deportivo. Sobre esta variable tienen influencia un gran número de factores, por lo que será necesaria la planificación de una intervención psicológica individual pautada por un profesional de la psicología del deporte, pero a continuación te dejamos unos consejos básicos para empezar a trabajar en tu autoconfianza o en la de tus deportistas.

 

Consejos para trabajar en el desarrollo de la autoconfianza:

  • Analiza tus virtudes y tus defectos, tus puntos fuertes y puntos débiles.

Realizar un análisis de uno mismo como deportista, te permite conocer tus principales virtudes y debilidades, tomar conciencia de ellas y es un primer paso para establecer objetivos de trabajo y mejora.

Suele ser muy útil que en este análisis participen miembros de tu equipo, como compañeros o entrenadores, para aportar información desde fuera y evitar los sesgos subjetivos de los que hablamos con anterioridad (subestimar o exagerar las propias capacidades o posibilidades).

  • Establece objetivos de entrenamiento y competición que sean alcanzables y a corto-medio plazo.

Para establecer un buen nivel de autoconfianza, es importante que el deportista se sienta “capaz”. Para ello, debemos establecer objetivos y tareas de entrenamiento que sean alcanzables y realizables por parte del deportista, y así, tendrá conciencia de esa capacidad, e incluso del proceso de mejora y evolución a través del entrenamiento.

Si los objetivos de competición son muy lejanos en el tiempo, es recomendable el dividirlos en otros objetivos a corto o medio plazo, con este mismo objetivo y de cara a mantener el proceso de motivación en el entrenamiento.

  • Entrena las situaciones, gestos técnicos, rutinas, situaciones de partido, etc., en las que te surgen más dudas y en las que flaquea tu nivel de autoconfianza.

Para la autoconfianza es muy importante la sensación de control, de seguridad, de dominar lo que está sucediendo, de modo que cuanto más lo entrenes mejores sensaciones tendrás y más familiarizado estarás con esas situaciones, además de la consecuente mejora en la ejecución.

  • Ten un plan de competición.

Lo desconocido, lo inesperado, y aquellas situaciones en las que no tenemos control, nos generan estrés y hacen mella en nuestra autoconfianza, por eso es importante trazar un plan para afrontar la competición. En este plan puedes anticiparte a lo que va a suceder, las opciones que se puedan dar, los problemas que te vas a encontrar y las posibles soluciones, así como planes alternativos a los que te podrás agarrar en los momentos más críticos.

  • Hazte amigo de los errores y los fallos.

En la mayoría de las especialidades deportivas es fundamental saber convivir con los errores, los fallos, las derrotas, y evitar caer en la frustración o las dudas que éstas pueden generar, afectando a nuestra autoconfianza. Por eso es muy importante que los veamos como un paso más del proceso de aprendizaje, de mejora, y que nos acostumbremos a evaluar nuestro desempeño en función de la ejecución realizada y no en función del resultado de dicha ejecución. Si así lo hacemos estaremos dando el primero paso para mejorar y al mismo tiempo nuestra autoconfianza no se verá tan afectada.

  • Interpreta la realidad de forma constructiva.

Cuando definíamos el concepto de autoconfianza, hacíamos hincapié en que es un constructo interno, resultado de la interpretación que hacemos de una gran cantidad de variables, como pueden ser, los resultados, la ejecución en los entrenamientos, la opinión de los entrenadores y compañeros, opinión de mis familiares y amigos, redes sociales, medios de comunicación, etc. La interpretación que nosotros hagamos de toda esta realidad y de nuestro entorno, podrá afectar de una forma más positiva o negativa a nuestra autoconfianza como deportista.

“Se tu mejor aliado, analiza la información de forma constructiva, plantéala de forma positiva y orientada a tu mejora y crecimiento como deportista” Manu Santos.

Autor: Manu Santos. Psicólogo deportivo en Assessport

En resumen, la autoconfianza tiene una gran influencia en el rendimiento deportivo, por lo que es una variable a tener muy en cuenta y a trabajar de forma individual o con la ayuda de los profesionales de la psicología del deporte. Y al tratarse de una variable con una clara naturaleza intrínseca y subjetiva, la mejor persona para empezar a trabajar en tu autoconfianza eres tú mismo, así que con estos consejos ya puedes empezar a dar los primeros pasos.

 

 

 

Bibliografía: Máster Psicología Deportiva (UNED)

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